EMPRENDIMIENTO es una palabra que no forma parte del diccionario de la Real Academia Española. Proviene del francés ‘entrepreneur’, que significa pionero, y se refiere etimológicamente a la capacidad de una persona de realizar un esfuerzo adicional para alcanzar una meta. Aunque en la actualidad se limita su uso para referirse a la persona que inicia una nueva empresa o proyecto, no debemos olvidar lo que su etimología lleva implícito: esfuerzo adicional.

¿Alguna vez te ha pasado que, aunque tengas una buena vida y medianamente tengas tus necesidades cubiertas sientes preocupación y pena por los que no la tienen? ¿O acaso has tenido un amigo o familiar cercano que adolece de una enfermedad y aunque tu no puedas sentir sus síntomas, si te duele su propio dolor? ¿Cuánto dolor ajeno sufres? ¿No sería genial, que podamos tomarnos una pastilla para calmar el dolor de los que no tienen medicamentos?

En Francia en el año 1971 un grupo de médicos y periodistas preocupados por la cantidad de personas en el mundo que morían por no poder ser atendidos por un especialista o por no tener acceso a las medicinas, decidieron unir esfuerzos y fundaron una organización médica y humanitaria internacional llamada “Médicos Sin Fronteras”. Se dedican a ayudar a las víctimas de desastres naturales o humanos, sin ninguna discriminación de raza, sexo, religión, filosofía o política. Su impactante labor durante más de 20 años les llevo a ganar el Premio Nobel de la paz en 1999. Podría parecer que con un logro tan significativo ya habían cumplido absolutamente la meta que se trazaron en el momento de su creación, más que eso, la sobrepasaron. Sin embargo, en el año 2010 en el marco de una crisis económico-financiera internacional en la que los países desarrollados comenzaron a desatender sus compromisos de ayuda y cooperación, en un contexto en el que las enfermedades afloraban sin control como consecuencia de la precaria situación bio-sanitaria y alimentaria en la que se encontraban gran parte de los países del Tercer Mundo, ellos deciden realizar un esfuerzo adicional y lanzan un nuevo emprendimiento, las “Pastillas para el dolor ajeno”, vendida en farmacias por tan solo 1 euro una caja con la misma apariencia que pudiese tener una caja de aspirinas, pero que contiene 6 caramelos de menta con el eslogan: Tú la tomas, otros se curan. Haciendo uso de una de las necesidades humanas superiores, como lo es contribuir, tres meses después del lanzamiento de la campaña ya habían logrado vender 3 millones de cajas, dinero con el cual pudieron aumentar el apoyo a los enfermos olvidados que no encuentran ni tienen recursos para obtener sus medicinas.

He querido contarte esta historia porque algunos tienen la idea de que los que salimos a emprender lo hacemos para trabajar menos, o porque las 8 horas de una oficina nos parecen demasiadas. Otros creen que los emprendimientos solo se tratan de montar un negocio, pero déjame decirte que los emprendimientos pueden ser causas, travesías, movimientos, productos, un viaje, marcas o tú mismo. Tu eres tú mejor marca y el mundo es el mercado a conquistar, donde puedes desarrollar cualquier emprendimiento que desees, sin olvidar que necesitas poner el esfuerzo adicional que sea necesario para tener éxito, mas en un mundo como el de hoy donde a cada segundo otros miles como tu están también lanzando su idea y el público es bombardeado por montones de emprendedores con cientos de posts en las redes sociales. Para poder sobresalir y posicionar una marca personal o producto, incluso las más grandes y consolidadas compañías del mundo están usando otro tipo de Marketing que tiene que ver mas con la evolución que ha tenido nuestra forma de  conectarnos unos a otros, porque como ves, fueron las personas y su deseo de eliminar el sufrimiento de otros lo que hizo que la pastilla para el dolor ajeno tuviese tanto éxito. Todo empieza en uno mismo pero acaba en los demás.

Y nos conectamos unos a otros de muchas maneras, una de las formas en que lo hacemos es a través de la comunicación. A lo largo de la historia nos hemos comunicado de diferentes formas y los medios han ido cambiando, en sus inicios el hombre hacia jeroglíficos en las piedras, siendo el medio impreso el primero en ser reconocido como medio de comunicación mediante los telegramas además de las cartas a mano, pero surgieron también el periódico y el libro. Luego evolucionamos al medio sonoro, con la invención de la radio ya no nos enterábamos de lo que sucedía en el mundo solo por la prensa, y tal fue la evolución del telégrafo que se le dio paso al teléfono siendo hasta ahora una de las mejores herramientas de la comunicación, ya que convierte el habla en impulso que viaja por la línea telefónica hasta llegar a su destino donde es nuevamente transformado. No conformes con la aparición de la radio el hombre se encontró con la necesidad de crear algo llamado televisión, que además de permitir escuchar un sonido permitiera proyectar una imagen de un suceso que estuviese ocurriendo en el momento de forma instantánea. Y la pantalla gigante del cine transformo completamente los medios visuales.

Pero una nueva comunicación interactiva llego con las computadoras, que han hecho que las personas puedan acceder mediante Internet a la información que ellos precisen, es decir, que puedan recibir, almacenar e incluso enviar información. La impresión, el sonido y la imagen pasaron a ser digitales. Sin embargo la más grande evolución de hoy la obtuvimos mediante los dispositivos moviles ¿Quién no posee un celular hoy día? ¿Quién no sale a hacer ejercicios y esta con un ipod o un mp3 pudiendo recibir información? ¿Cuántas veces has ido a un café o a una panadería y has visto a varias personas sentadas con su Tablet hablando por Skype con una persona que está en otro país, o teniendo una reunión de negocios? Podemos hasta comunicarnos con nuestro banco a través de nuestro teléfono o tableta. Es la movilidad la nueva forma como hoy nos comunicamos, podemos incluso estar sentados en un avión a punto de despegar y estar diciéndole adiós a nuestra pareja quien se encuentra en casa. Estoy segura que algunos de ustedes están pensando ahora mismo que no podrían concebir la vida sin su celular, el solo hecho de haberlo dejado olvidado en casa nos hace experimentar una pequeña crisis de pánico.

Pero no solo la comunicación ha evolucionado, la sociedad también lo ha hecho, trayendo con esto un progreso en el valor económico. Hace 10 mil años cuando vivíamos de la agricultura, eran las comodidades las que tenían el mayor valor económico, las personas trabajaban la tierra para tener una vida más cómoda. Pero cuando surgieron las fábricas y comenzó la manufactura e industrialización, fueron los productos los que alcanzaron el valor económico más alto, y junto con los medios de comunicación que empezaron a promocionarlos, la gente empezó a trabajar para poder comprar y tener esos productos en casa. Eso fue hace 200 años, pero no hace tanto, y ya esta época la vivimos casi todos, cuando surgió el internet, el acceso a la información le otorgo a los servicios mayor valor económico. Las personas empezaron a tener más acceso al conocimiento y ahora no solo era vivir cómodo y poseer muchos productos sino poder también contar con servicios para, por ejemplo, poder navegar por la red en mi casa cómoda con la maravillosa computadora. Algunos creen que aún estamos en esa era, pero no es así, hoy nos encontramos en una sociedad que se mueve por las emociones y que le da el mayor valor económico a las experiencias, a lo que le haga sentir y vivir eso que compra.

Entonces, si estas buscando emprender es muy importante que con estos datos tengas claro que ya no es cuanta comodidad ofrezcas, ni el producto en sí, ni siquiera el servicio que prestas, lo más importante son las experiencias que puedas darles a los que quieres que te compren. Porque como dice Francisco Torreblanca “Si una marca no marca entonces no es marca si una marca emociona entonces funciona”. Los productos satisfacen necesidades, pero las experiencias satisfacen deseos.

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